24 de noviembre de 2009

Del lunes pasado.

Ayer fue un día especial. Normalmente procuro evitar los enfrentamientos con los niños, a no ser que disciplinarmente me vea obligado, pero hoy, después de llamar la atención a un alumno de C.S., le he citado al mediodía para hablar.
Él ha acudido un poco a la expectativa, pero creo que después de hacerle ver, partiendo de lo que él decía, las razones de nuestro encontronazo, el chico ha entendido y especialmente vivido, que no valía la pena chulear ante mi requerimiento.
El diálogo con los alumnos/as, jamás me ha cansado, pero si además consigues que el interlocutor, sea capaz de meterse en su propia piel y en la del adulto, creo que el resultado es de lo más alentador.
Con este niño ya he tenido algún otro "desencuentro", pero dado que es una persona sensible y con recursos, solemos arreglar las cosas de manera constructiva. Espero haber acertado.

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